jueves, 7 de enero de 2010

DE LO BUENO POCO


Estimados Apoderados del Kinder:

A mucha gente le gustan las sopaipillas y creo particularmente que deben ser muy pocos los compatriotas que no han tenido la oportunidad de degustar una o que francamente no las coman. Hay que decir que las sopaipillas son superiores probándolas en clima frío que en verano, por su indiscutido aporte calórico. Esta simple verdad me permite mirar hacia el invierno del año recién pasado, en el contexto de lo que fue la Colegiotón 2009, actividad en la cual participaron varios apoderados del Colegio Mariano junto a la Hermana Claudia.

Recuerdo que luego de todo el trabajo invertido en la descarga de la ayuda fraterna al interior de las bodegas de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores de Carrascal, la Comunidad Anfitriona nos invita a los presentes (alrededor de 30 personas entre hombres mujeres y niños) a un desayuno en base a te, café, galletas y por supuesto sopaipillas. Teníamos hambre y las sopaipillas que sirvieron eran bien buenas: grandes como un antiguo disco de 45 rpm y de buen sabor. Muchos hubiéramos querido otra pero en la mesa no había más que una por cabeza. Y aunque las ganas de repetición no desaparecieron, por la buena calidad de la primera sopaipilla, todos entendimos que la segunda unidad hubiera significado pedirle a la Señora Cocinera, presente en el desayuno, que volviera rápidamente a su casa a preparar otras treinta más. Motivo por el cual todo terminó con una merecida felicitación.

Como versa el dicho popular “de la bueno poco”, expresión muy apropiada para el caso de las sopaipillas parroquianas de que hablábamos, de la misma manera se puede comparar la relación que entablamos las familias del Kinder con la Hermana Claudia. El Señor nos puso en el camino algo bueno, manifestado en la figura de una mujer talentosa: A Ella la vimos como una anfitriona, directora, educadora, coordinadora de la pastoral, orientadora, cantora guitarrista, peregrina, etc. Sin embargo ¿Qué enseñanza nos deja el hecho de verle ahora alejarse del Colegio para proseguir su trabajo educativo en el Sur? Que aquella mujer íntegra a imagen de María para la sociedad, sello de la formación mariana que desea inculcar el Colegio en nuestras hijas, es ante todo una mujer misionera, en el estado en que le toca desenvolverse.

“Que bueno que pudo venir”, nos decía la Hermana Claudia cada vez que nos saludaba. Nosotros ahora le respondemos: Sí Hermana y que bueno también que tuvimos la oportunidad de conocerla. Fin.